jueves, 2 de mayo de 2019

HISTORIA DE LOS HERMANOS AÑAÑOS

BIOGRAFÍA.

La historia de la familia Añaños es una de las más impresionantes del país, todo comienza en  1988, en plena crisis económica y social que vivía el Perú durante el primer gobierno de Alan García, época que se caracterizó por una inflación generalizada y la violencia extrema por parte de los grupos terroristas; Sendero Luminoso y el MRTA.


Eran tiempos difíciles para la familia Añaños Jerí, sin duda, y el terror que se vivía en aquel momento no les permitía vivir de su trabajo normal, la agricultura. Eso motivó al patriarca, Eduardo Añaños Pérez, a desplazarse de su natal San Miguel hacia Huamanga (ambas en Ayacucho). Su aguda mirada le permitió observar que la ciudad de Ayacucho quedaba aislada comercialmente, debido a los robos y saqueos que sufrían los camiones repartidores. Fue en ese contexto que él y su esposa Mirtha Jerí, junto con sus hijos Jorge, Ángel, Álvaro, Vicky, Arturo y Carlos decidieron reunir sus ahorros para lograr un crédito de 30.000 dólares. Este dinero sirvió para comprar maquinaria e insumos con lo cual fabricarían su producto emblemático: Kola Real. Al principio comercializaban gaseosas en botellas de cerveza, todo era muy artesanal.

Primero fue Ayacucho, después se extendió a Huancayo, luego llegaron a Andahuaylas. El objetivo era ganarse un mercado en estas provincias donde las grandes marcas internacionales aún no estaban posicionadas. Sullana, Moyobamba, Tarapoto y Jaén fueron los siguientes lugares conquistados por las nuevas gaseosas a bajo precio. Una característica importante en ellos fue innovar y competir. Apostaron por bajar el precio de sus productos. Estaban convencidos de que la única manera de ganarse un espacio dentro del mercado de gaseosas, a nivel nacional, era con un buen producto ofrecido a bajo precio. Hoy tienen más de 300 millones de dólares de ingresos anualmente.


La primera máquina que adquirieron fue llamada “El Atahualpa”, que se encuentra en una de sus numerosas plantas en Perú. Cabe señalar, no obstante, que hubo ciertos factores que permitieron el despegue de este grupo familiar, entre las que me permito destacar el aislamiento comercial que tuvo el sur del Perú, los cupos que imponían los terroristas a todo aquel que deseaba movilizarse por esas tierras y la formación profesional de los hermanos Añaños (en su mayoría ingenieros), y entraron a la selva peruana y así, de a pocos comenzaron a conquistar el interior del país hasta que llegaron a Lima con su producto emblemático: Kola Real. Fue en 1997 cuando Kola Real llegó a Lima. Una vez que las provincias estaban conquistadas, la mira tenía que estar puesta en la capital y así fue. Casualidades del destino contribuyeron a que la marca se posicione en el mercado. El Fenómeno de El Niño, que azotó nuestras costas en 1998 aumentó el consumo de bebidas en el Perú y los bajos precios de Kola Real ayudaron a que esta nueva marca entrara con facilidad al mercado limeño. En sólo un año lograron obtener 6,6% del mercado de gaseosas de la capital. 

En la capital, debieron enfrentarse con las grandes empresas de gaseosas como Inca Kola, la bebida estandarte del Perú. En medio de esta batalla, los Añaños toman la decisión de internacionalizar su marca, primero en México y luego en otros países de América, Asia y Europa, demostrando que cuando piensas en grande no tienes límites, en el 2010 se convirtió en el socio estratégico regional del Fútbol Club Barcelona (España).

En los noventas se basó en una estrategia de liderazgo en costos, en un tiempo cuando el poder adquisitivo del peruano promedio y del más pobre estaba por los suelos; sin embargo, ellos estuvieron dispuestos a pagar “un precio justo” por una buena gaseosa.

Hace un tiempo se originaron unas disputas familiares en el grupo, lo cual causó gran revuelo porque es así como grandes empresas se separan y terminan vendiéndose, como el caso de Wong, pero, esta familia supo manejar la situación

ara los Añaños contar con marcas propias, como Kola Real, Agua Cielo o Sabor de Oro ha significado un punto a su favor. Ellos pueden gracias a ello, ser más competitivos con los precios ya que no tienen que pagar derechos por el uso de las franquicias de las grandes marcas internacionales. Su eslogan lo dice todo: ofrecer calidad al menor precio.

Hay que saber en qué invertir y los Añaños apostaron por una manera poco usual. Decidieron mantener bajos los niveles de inversión en publicidad. Convirtieron el bajo precio en su mejor publicidad. Los resultados saltan a la vista. Ahora ellos invierten quince veces menos en publicidad que la competencia, dentro de su lógica de ahorro. Y con esa fórmula de ahorro, previsión y decisiones rápidas, los Añaños de La Mar, en Ayacucho, avanzan en su líquida conquista de las américas.

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